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EL MATERIAL DE APOYO DE NUESTRO LECTOGRAFO Y SU UTILIDAD

Los juegos y actividades que componen estos dos equipos posibilitan la realización de:

Todas las tareas fonológicas que desarrollan la conciencia fonológica del lenguaje(conciencia léxica, silábica y fonémica)

La asociación y correspondencia fonema-grafema,

La familiarización, por la vía perceptiva, con los distintos caracteres de grafías: imprenta mayúscula, minúscula, cursiva sin y con enlaces-( script)

Las más de cuatrocientas imágenes que representan a las distintas palabras aportan el material sonoro, las mismas funcionan como imágenes “acústicas” familiares y significativas para el niño, estratégicamente seleccionadas en base a sus características de sonoridad. Esto posibilita que los niños desarrollen una gran cantidad y variedad de tareas y actividades relacionadas específicamente con el conocimiento fonológico del lenguaje. La edad sugerida para comenzar con el ejercicio de estas actividades lúdicas es a partir de los cuatro años. La aplicación de este material está indicada tanto en el área de la enseñanza sistemática de la lectoescritura, cómo en el de la intervención psicopedagógica y fonoaudiológica.


EL MANUAL DE IMPLEMENTACIÓN: incluye el marco teórico-didáctico y las fichas de aplicación de cada uno de los juegos que componen los equipos. En él se describen detalladamente la realización de más de setenta actividades y juegos, en cuanto a su progresión de complejidad, dinámicas y variantes lúdicas, orientaciones metodológicas, estrategias didácticas y actividades sugeridas para el aula.

EL MANUAL DE ACTIVIDADES GRÁFICAS: compuesto por ciento treinta fichas destinadas a desarrollar y ejercitar las principales tareas imprescindibles para el desarrollo de la conciencia fonológica del lenguaje: igualdades y diferencias fonológicas entre las palabras; reconocimiento e identificación de segmentos silábicos y de segmentos fonémicos de inicio; reconocimiento y comparación de la duración acústica de las palabras; segmentación silábica y fonémica mediante procedimientos de análisis y síntesis fonológicos; conteo de unidades silábicas y fonémicas. Igualmente fortalece  imprescindibles, como: la atención, la memoria y las habilidades viso-espaciales, “Lectografía” completa su línea con un equipo integrado por juegos y actividades variados, significativos e interesantes que le plantean al niño verdaderos desafíos y conflictos cognitivos favorecedores del desarrollo de estas capacidades cognitivas.

 

EL MATERIAL DE APOYO DE NUESTRO LECTOGRAFO Y SU UTILIDAD

Los juegos y actividades que componen estos dos equipos posibilitan la realización de:

Todas las tareas fonológicas que desarrollan la conciencia fonológica del lenguaje(conciencia léxica, silábica y fonémica)

La asociación y correspondencia fonema-grafema,

La familiarización, por la vía perceptiva, con los distintos caracteres de grafías: imprenta mayúscula, minúscula, cursiva sin y con enlaces-( script)

Las más de cuatrocientas imágenes que representan a las distintas palabras aportan el material sonoro, las mismas funcionan como imágenes “acústicas” familiares y significativas para el niño, estratégicamente seleccionadas en base a sus características de sonoridad. Esto posibilita que los niños desarrollen una gran cantidad y variedad de tareas y actividades relacionadas específicamente con el conocimiento fonológico del lenguaje. La edad sugerida para comenzar con el ejercicio de estas actividades lúdicas es a partir de los cuatro años. La aplicación de este material está indicada tanto en el área de la enseñanza sistemática de la lectoescritura, cómo en el de la intervención psicopedagógica y fonoaudiológica.


EL MANUAL DE IMPLEMENTACIÓN: incluye el marco teórico-didáctico y las fichas de aplicación de cada uno de los juegos que componen los equipos. En él se describen detalladamente la realización de más de setenta actividades y juegos, en cuanto a su progresión de complejidad, dinámicas y variantes lúdicas, orientaciones metodológicas, estrategias didácticas y actividades sugeridas para el aula.

EL MANUAL DE ACTIVIDADES GRÁFICAS: compuesto por ciento treinta fichas destinadas a desarrollar y ejercitar las principales tareas imprescindibles para el desarrollo de la conciencia fonológica del lenguaje: igualdades y diferencias fonológicas entre las palabras; reconocimiento e identificación de segmentos silábicos y de segmentos fonémicos de inicio; reconocimiento y comparación de la duración acústica de las palabras; segmentación silábica y fonémica mediante procedimientos de análisis y síntesis fonológicos; conteo de unidades silábicas y fonémicas. Igualmente fortalece  imprescindibles, como: la atención, la memoria y las habilidades viso-espaciales, “Lectografía” completa su línea con un equipo integrado por juegos y actividades variados, significativos e interesantes que le plantean al niño verdaderos desafíos y conflictos cognitivos favorecedores del desarrollo de estas capacidades cognitivas.

 

NUESTRA LUDILECTOBIBLIOGRAFIA

Acosta V. M. ( 1996) : La evaluación del lenguaje. Teoría, práctica del proceso de evaluación de la conducta lingüística infantil. Málaga : Aljibe

Acosta V.M, León .S , Ramos V . ( 1998) : Dificultades del habla infantil. Málaga : Aljibe

Alegría y Morais (1979). “El desarrollo de la habilidad de análisis fonético conciente de la palabra y el aprendizaje de la lectura”.

Alvarado, M. (1998). “Conciencia Fonológica y escritura en niños preescolares: la posibilidad de omitir el primer segmento”, Revista Lectura y vida, año 1993.

Alonso Tapia, J y Cols. (1992): Leer, comprender y pensar. Madrid. CIDE.

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Bravo L, Bermeosolo J. , PintoA. y OyarzoE. (1994) El "Efecto Lectura inicial" y el rendimiento escolar básico.

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Bravo Valdivieso; Orellana Etchevers, Eugenia; Villalón bravo, Malva. Boletín de investigación educacional, vol 16:173-185,2002 La segmentación lingüística y el aprendizaje lector.

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Vygotski, L. S., El desarrollo de los procesos psicológicos superiores, Grijalbo, Barcelona, 1988.



3. MARCO TEORICO LUDILECTOGRAFO LA IMPORTANCIA DE LEER

Leer implica dos funciones simultáneas, complementarias e igualmente necesarias: descubrir las relaciones fonema-grafema asociándolas con relativa velocidad y captando el mensaje. Y además reconocer el significado del texto, interpretarlo e incluso juzgarlo y valorarlo. Ambas funciones deben interactuar. (Lebrero, 1988)
Los niños poseen conocimientos previos y pertinentes acerca de la lectura y la escritura pero necesitan ser instruidos y guiados en el aprendizaje de las mismas y de la forma en que se haga dependerá que desarrollen unas u otras habilidades. De aquí la importancia de tener presente que el acceso al código debe inscribirse siempre en contextos significativos para el niño. Si se trabaja el código aisladamente, de forma descontextualizada, no sólo no se aprovecha ese bagaje, significativo y funcional, sino que estamos construyendo una idea errónea de lectura. Por lo tanto la lectoescritura, como proceso, debe ser enseñada por un alfabetizador que sepa ofrecer un modelo que permita ver las estrategias en acción y siempre en marcos significativos y funcionales.
La lectura "es un proceso activo, cognitivo, de elaborar significados a partir de la confrontación entre el contenido del texto y el trasfondo psicolingüístico del lector "( Bravo, 1995). A partir de ello, entonces se puede decir que, en aquellos niños que inician su proceso lector, debemos considerar que la comprensión estará íntimamente ligada al desarrollo de habilidades de lenguaje previas que son necesarias para la comprensión de significado. Esto quiere decir que la lectura inicial, requiere del desarrollo de factores verbales previos para tener éxito en el proceso lector. Por lo tanto, la estimulación en comprensión lectora supone un trabajo paralelo de desarrollo de habilidades verbales o psicolingüísticas, si éstas no han sido desarrolladas.
Es importante conocer los procesos que intervienen en la adquisición de la lectura, las estrategias de intervención y evaluación educativas por parte del alfabetizador deben fundamentarse en el conocimiento de los procesos cognitivos que se ponen en juego cuando leemos y escribimos. Si el docente entiende cómo aprenden sus alumnos a leer y a escribir, es decir la forma de pensar de los niños en lo que respecta a la apropiación de este sistema de representación puede intervenir y orientar con mayor efectividad.
Existen cuatro procesos implicados en la lectura: procesos perceptivos, léxicos, sintácticos y semánticos (Cuetos, 1990). A continuación se describirán los dos primeros.
Procesos perceptivos: El aprendizaje perceptivo consiste en aprender a extraer la información relevante que especifica las características permanentes, los rasgos distintivos de un objeto, los aspectos invariantes de un evento. Lo que caracteriza a este tipo de aprendizaje es un aumento en la especificidad de la discriminación del estímulo, en la diferenciación de la información del estímulo.(Borzone,1988)
A través de estos procesos obtenemos y extraemos información de las formas de las letras y de las palabras. Esta información permanece durante un breve instante en nuestra memoria icónica (apenas unas centésimas de segundo), que se encarga de analizar visualmente los rasgos de las letras y de distinguirlas del resto. Pero este tipo de memoria no es suficiente ni efectiva si no existiese otra clase de memoria que nos permita atribuir un significado a los rasgos visuales que se han percibido. A este tipo de memoria se la denomina memoria operativa o memoria a corto plazo, en la que los rasgos visuales se convierten en material lingüístico, de tal forma que la forma “F” se identifica como la letra F. Pero además de la memoria operativa, debe existir otro almacén o memoria a largo plazo en el que se encuentren representados los sonidos de las letras del alfabeto.Lo que demuestra cada vez con mayor fuerza que los fracasos en lectura raramente se deben a los procesos perceptivos (Rodríguez Jorrín, 1987). Cuando un alumno confunde la letra “b” con la “d” no es porque no perciba bien la orientación de la curva o la ubicación de las letras, sino porque no ha consolidado aún la asociación de ciertos grafemas con sus fonemas. La mayoría de las actividades dedicadas a la recuperación de estas dificultades se han basado en entrenar al alumnado en tareas de orientación espacial y esquema corporal, con la idea de madurar estas habilidades para la adquisición de la lectura. En realidad experimentalmente no se ha demostrado que este entrenamiento posibilite remediar las dificultades de inversión. La explicación a las dificultades de inversión y sustitución tienen relación con dificultades en la toma de conciencia de la secuencia fonémica de los sonidos que conforman las sílabas y las palabras.Procesos léxicos: Los procesos léxicos, nos permiten acceder al reconocimiento y significado de las palabras. Existen dos vías o rutas para el reconocimiento de las mismas, es lo que se ha denominado el modelo o
ruta dual de lectura. Una es la ruta fonológica, permite llegar al significado convirtiendo cada grafema en su correspondiente sonido y a través de esos sonidos acceder al significado. La otra es la ruta léxica o directa, conecta directamente la forma ortográfica de la palabra con su representación interna. Esta forma sería similar a lo que ocurre cuando identificamos un dibujo o un número, ocurre con las palabras de frecuente visualización o lectura.La existencia de ambas rutas puede comprenderse mejor analizando este ejemplo :

neomenia   /   pato


la lectura de ambas palabras es muy diferente. En el primer caso (neomenia) se opera con mayor lentitud, descifrando cada uno de los signos antes de componer la palabra oralmente:
n / e / o / m / e / n / i / a /. En el segundo caso este proceso es mucho más rápido la palabra es reconocida instantáneamente. Cuando la palabra es muy frecuente para nosotros la reconocemos inmediatamente / pato /, en caso contrario la decodificamos / neomenia /. Las dificultades pueden provenir de cada una de estas rutas o de ambas. Ambas rutas son complementarias, los considerados como buenos lectores tienen desarrolladas estas dos vías.Cuando comienza la enseñanza sistemática de la lectura lo que se está desarrollando es la ruta fonológica. Es la etapa más difícil ya que exige un triple proceso. En primer lugar, el niño debe tomar conciencia de que el lenguaje oral se divide en partes más pequeñas (sílabas y fonemas). En segundo lugar debe asociar unos signos abstractos con unos sonidos con los que no tienen ninguna relación, en el signo gráfico no hay nada que indique cómo es su pronunciación. Por esta razón, al comienzo de esta etapa, se producen muchos errores de sustituciones de unos fonemas por otros, especialmente en aquellos grafemas que comparten muchos rasgos tanto visuales como acústicos (“b” y “d”, “p” y “q”, “m” y “n”). Y por último, el niño asocia o ensambla los distintos sonidos que va obteniendo del descifrado y forma  las palabras.A medida que el niño va aplicando correctamente las reglas de conversión grafema-fonema se va encontrando con una serie de palabras que se repiten con mayor frecuencia y, en base a verlas una y otra vez, las va memorizando y se va formando una representación interna de estas palabras, con lo cual podrá leerlas directamente sin tener que transformar cada letra en sonidos.  En todas las lenguas alfabéticas el lector inicial va a incorporar ambas rutas de reconocimiento de palabras; tanto la fonológica como la léxica u ortográfico-visual. La experiencia lectora y el tipo de palabras que se deben reconocer (familiares o no familiares, de alta o baja frecuencia), van a generar en el sujeto una cierta acomodación de sus estrategias lectoras. De ese modo, tras un tiempo de experiencia lectora en que predominen palabras de alta frecuencia, es el propio niño el que va a poner en juego procesos globales de reconocimiento de palabras, al margen de la regularidad o no de la escritura.
Sólo en el caso de enfrentarse a palabras de baja frecuencia, poco familiares, o irregulares, va a ser necesario tener en cuenta la especial codificación del sistema de escritura en cuestión. En el caso del español, el procesamiento de palabras de este tipo se va a hacer sencillamente a través de la ruta fonológica. Esa vía indirecta de reconocimiento de palabras, a través de la fonología, se ha generado en el lector prácticamente en las primeras fases de este aprendizaje.
Para poder leer es imprescindible conocer las letras. Por tanto, lo primero que tenemos que saber es si el niño conoce el sonido de todas las letras. Lo importante es que conozca el sonido, por tanto el niño ante la letra “f” puede decir “efe”, “fffff” o “fe”. En los tres casos se demuestra conocimiento de la regla de conversión grafema-fonema. También es especialmente relevante, sobre todo para las dificultades detectadas en el primer ciclo de E.G.B., comprobar si las dificultades para adquirir las reglas de conversión grafema-fonema se deben a la dificultad del niño para tomar conciencia de los fonemas que componen las palabras. Para evaluar el conocimiento fonológico se pueden proponer actividades de deletreo de los fonemas de las palabras, contar los fonemas, tareas de rimas, omisión, adición, etc.
Todas las investigaciones coinciden en que el desarrollo de la conciencia fonológica es un requisito imprescindible para la adquisición de la lectoescritura. Las tareas de análisis de las unidades fonémicas benefician a la escritura y las tareas de síntesis (unión o ensamblaje de palabras, sílabas y fonemas para formar frases y palabras (ejemplo /c/ + /a/ +./s/ +/a/ = /casa/ ) favorecen a la lecturaEs importante que las tareas de conciencia fonológica se adapten a las características del alumno para que estas representen conflictos cognitivos beneficiosos, ni excesivamente fáciles ni difíciles. Es también muy recomendable propiciar la escritura utilizando abecedarios móviles, con distintos caracteres de grafías, como medio para componer libremente palabras a las que agrega, quita, sustituye o altera el orden de las letras.
Otros procedimientos para la enseñanza de la asociación grafema-fonema son aquellas actividades que involucran dos o más modalidades sensoriales. Se procura que los alumnos utilicen la vista, el oído, el movimiento y el tacto para asegurar la asociación grafema-fonema. Por ejemplo: para reforzar la asociación entre el grafema “m” y el sonido /m/, el procedimiento podría ser el siguiente:

Presentamos el grafema y lo asociamos con una forma real a la que el grafema pueda semejarse. Ejemplo (Ayuda visual) la “m” tiene forma de montaña; la “S” es como una viborita.

Decimos el sonido “m” y lo alargamos para identificarlo mejor. Este sonido coincide con el sonido inicial de “mmmmmontaña” y buscamos otras palabras que comiencen o contengan el sonido “m” "mmmmesa”, (Ayuda auditiva)

Recorremos caminos en el suelo imitando la forma de “m” y dibujamos en el aire, en la pizarra, en un papel, en una caja con arena la letra “m” nombrando su sonido. (Ayuda kinestésica o de movimiento).

Identificamos o diferenciamos sólo por el tacto la forma de “m” de otras formas recortadas en cartón, madera, papel de lija, moldeada en plastilina, arcilla etc. (Ayuda táctil)

Podemos asociar cada uno de los fonemas con sonidos significativos para el niño: ejemplo: “FFF” suena como el viento; “YYY” como la lluvia o cuando pedimos silencio; “JJJ” como el rugido del león; la “GGG” suena más suave, como el maullido del gato.


La enseñanza de la lectura y escritura es una actividad cognitiva compleja por lo que debe exigir la participación activa del alumno (Solé, 1992). Debe ser una actividad, una tarea conjunta entre docentes y alumnos, con responsabilidades diferentes, con participaciones variadas y con el claro objetivo final de que el alumno se convierta en un lector experto, autónomo y competente. Pero que fundamentalmente pueda disfrutar de la lectura, considerarla como una herramienta imprescindible y vivenciarla como una experiencia satisfactoria, enriquecedora y placentera.

2. CONTINUACION DE NUESTRO MARCO TEORICO PARA LA ALFABETIZACION DEL LUDILECTOGRAFO

A lo largo del siglo veinte existió un marcado interés en conocer cómo los niños aprenden a leer (Adams, 1990; Chall, 1960); pero sólo en los últimos treinta años es que las raíces de la alfabetización temprana empezaron a ser investigadas de una forma sistemática (Clay, 1975, 1979; Ferreiro y Teberosky, 1982; Sulzby y Teale 1991, Teale y Sulzby, 1986).
En una publicación de Whitehurst y Lonigan en 1998, aparece el concepto de "alfabetización emergente". Este concepto se refiere a la continuidad cognitiva que hay entre el desarrollo de las habilidades y destrezas previas y necesarias para el aprendizaje de la lectura con su dominio como lenguaje escrito.

El término alfabetización emergente es definido como los conocimientos y acciones de lectura y escritura que preceden y conducen a la alfabetización convencional, es un concepto más completo y abarcativo que el de "aprender a leer", pues implica que hay un desarrollo cognitivo y verbal que es continuado, entre el aprendizaje del lenguaje oral y la apropiación escolar del lenguaje escrito La lectura formal emerge y se configura por la interacción de las habilidades cognitivas con los métodos pedagógicos y las oportunidades que aporta el ambiente socio cultural, proceso que empieza cuando el niño aprende a hablar El aprendizaje de la lectoescritura es un proceso de carácter cultural, que no se produce natural o espontáneamente por el solo contacto con un ambiente alfabetizado. Si este aprendizaje fuese de carácter natural, el sólo hecho de saber hablar implicaría la posibilidad de aprender a leer y a escribir. Es un proceso muy complejo que a través de los métodos y las estrategias pedagógicas adecuadas activa en los alumnos las habilidades y destrezas de orden cognitivo y neuropsicológico necesarias para que dicho aprendizaje suceda sin dificultades. En el aprendizaje del lenguaje escrito se activan capacidades y habilidades cognitivas diferentes de las que son necesarias para hablar.

El proceso de apropiación mental del lenguaje escrito, en los niños que ingresan al primer año de E.G.B., tiene mayor o menor éxito según sea el desarrollo cognitivo alcanzado por ellos en los años del Jardín de Infantes. En este proceso el rol activo e irremplazable que cumplen el alfabetizador y el grupo de pares es fundamental y fundacional. El intercambio de reflexiones, de estrategias, las modalidades personales utilizadas en la resolución de conflictos cognitivos, la calidad y variedad de actividades y experiencias alfabetizadoras que vivencien juntos, son de una magnitud invalorable. Sobre todo si consideramos al aprendizaje como un relevante y significativo hecho social, en el cuál todos aprendemos de todos y con todos.

El término “zona de desarrollo próximo” fue definido por Vygotski como: “La zona proximal de desarrollo es la distancia entre el nivel actual de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz” (Vygotski, 1998). La zona de desarrollo próximo define capacidades que todavía no se han desarrollado pero que están en proceso de hacerlo: lo que un niño es capaz de hacer hoy con ayuda de alguien, mañana podrá hacerlo por sí mismo. La enseñanza y el aprendizaje deben ampliar continuamente el horizonte de la zona para que el desarrollo no se detenga. Según Vygotsky el ”buen aprendizaje” es sólo aquel que va por delante del desarrollo.

La Alfabetización Emergente es una innovación a la idea de que el aprendizaje de la lectoescritura se empieza en el primer año. Los procesos psicolinguísticos que los niños debieran traer desarrollados desde el Jardín configuran un umbral indispensable para construir el aprendizaje formal del código escrito. Este concepto implica considerar que no hay un momento preciso en el cual se aprende a leer, sino que este aprendizaje es un proceso que va construyéndose en la medida en que el desarrollo cognitivo de cada niño permite hacerlo adecuadamente. Las deficiencias del desarrollo cognitivo y verbal que afectan el aprendizaje lector, deben ser detectadas oportunamente en los niños en el Jardín de Infantes, y a partir de esta detección elaborar las estrategias pedagógicas tempranas e intensivas para atender a los alumnos que presentan riesgos. Estas estrategias tienen que ver específicamente con la prevención de posteriores dificultades en el área específica de la adquisición de la lectoescritura.

MARCO TEORICO DE NUESTRA PROPUESTA LUDILECTOGRAFICA

DESARROLLO DE LA CONCEPCION FONOLOGICA Y CONCEPTO DEL REFUERZO DE LA LECTOESCRITURA

 

La concepción tradicional sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de la lectoescritura, está fundamentada en conceptualizar dicho proceso dentro de un marco perceptivo-visual y motriz, dando un especial énfasis, en la escuela, a experiencias de aprendizaje encaminadas a madurar en los niños determinadas habilidades de naturaleza perceptiva y viso-espacial.

Bajo esta concepción se afirmaba que si el niño tenía buena coordinación viso-motora, buena estructuración espacial y espacio-temporal, buen esquema corporal, estaba lateralizado y tenía un C. I. normal no iba a tener ningún problema en su acceso al aprendizaje de lectoescritura. Sin embargo, se constata permanentemente en la experiencia cotidiana escolar y a través de numerosas investiga-ciones, una correlación no positiva entre estas habilidades existentes en un gran número de niños que de todos modos presentan dificultades en dicho aprendizaje La neuropsicología cognitiva se ha ocupado de investigar y explicar por qué para los niños es tan difícil aprender a leer y escribir, y qué relación existe entre el lenguaje oral y el escrito, que puede dificultar dichas adquisiciones. Las respuestas a esas cuestiones comienzan a buscarse en los procesos lingüísticos. Estas dificultades se basan en que hablamos articulando sílabas, pero escribimos fonema.

El habla es un continuo en el que resulta difícil deslindar segmentos, en cambio la escritura representa las unidades fonológicas de la lengua: ya que las letras (grafemas) representan fonemas (sonidos). Por lo tanto, las dificultades se presentan en el momento de reconocer, identificar y deslindar estas unidades del lenguaje y poder representarlas realizando la conversión del fonema en grafema. A partir de estas conclusiones se da origen al concepto de conciencia fonológica.

La conciencia fonológica es considerada una habilidad metalingüística definida como:
“La reflexión dirigida a comprender que un sonido o fonema está representado por un grafema o signo gráfico que a su vez, si se lo combina con otro, forman unidades sonoras y escritas que permiten construir una palabra que posee un determinado significado”.

Es la capacidad o habilidad que le posibilita a los niños reconocer, identificar, deslindar, manipular deliberadamente y obrar con los sonidos (fonemas) que componen a las palabras. La conciencia fonológica opera con el reconocimiento y el análisis de las unidades significativas del lenguaje, lo que facilita la transferencia de la información gráfica a una información verbal. Este proceso consiste en aprender a diferenciar los fonemas, en cuanto son expresiones acústicas mínimas e indispensables para que las palabras adquieran significado. En el aprendizaje de la lectura, el desarrollo de la conciencia fonológica es como “un puente” entre las instrucciones del alfabetizador y el sistema cognitivo del niño, necesaria para poder comprender y realizar la correspondencia grafema-fonema.


Los niños pequeños tienen una conciencia escasa de los sonidos del lenguaje. Oyen, perciben una secuencia continua de sonidos, pero no son conscientes de que estos se pueden dividir en palabras, (conciencia léxica), estas en sílabas (conciencia silábica), y que estas últimas pueden estar formadas por uno o varios sonidos (conciencia fonémica). Por conciencia fonológica entendemos tanto la toma de conocimiento de los componentes silábicos y fonémicos del lenguaje oral (sílaba / fonema inicial, final, medios), como la adquisición de diversos procesos que pueden efectuarse sobre el lenguaje oral, como: reconocer semejanzas y diferencias fonológicas, segmentar las palabras, pronunciarlas omitiendo sílabas o fonemas o agregándoles otros, articularlas a partir de secuencias fonémicas, efectuar inversión de secuencias silábicas / fonémicas, manipular deliberadamente estos componentes sonoros para formar nuevas palabras, etc.

El desarrollo de la conciencia fonológica en niños pequeños no sólo favorece la comprensión de las relaciones entre fonemas y grafemas, sino que les posibilita descubrir con mayor facilidad cómo los sonidos actúan o se “comportan” dentro de las palabras. Es importante considerar el desarrollo de esta capacidad cognitiva como un paso previo imprescindible antes de comenzar la enseñanza formal del código alfabético.

El aprendizaje de la lectoescritura se debe fundamentar en un desarrollo óptimo del lenguaje oral, tanto a nivel comprensivo como expresivo y en potenciar el trabajo de habilidades lingüísticas y metalingüísticas, las cuáles son uno de los pilares fundacionales en el acceso a la lectura y a la escritura. Aprender a leer y a escribir requiere que el niño comprenda la naturaleza sonora de las palabras , es decir, que éstas están formadas por sonidos individuales, que debe distinguir como unidades separadas y que se suceden en un orden temporal pretender continuar con el lenguaje escrito sin apoyarse
en el dominio previo del lenguaje oral es un contrasentido, ya que al niño le resultará mucho más difícil integrar las significaciones del lenguaje escrito sin referirlas a las palabras y a los fonemas del lenguaje hablado que le sirven  como soporte La habilidad de poder reconocer, deslindar y manipular los sonidos que componen el lenguaje, es decir, la conciencia fonológica se desarrolla con el ejercicio. Esta capacidad cognitiva, como cualquier otra destreza de lectoescritura temprana, no es adquirida por los niños en forma espontánea o automática. Es importante que la propuesta didáctica en la que esté enmarcado su aprendizaje se desarrolle en un ámbito alfabetizador y que siga una determinada secuencia, a modo de “escalera” por la cual los niños van subiendo a medida que avanzan desde una comprensión limitada hacia otra mucho más profunda de cómo funcionan los sonidos dentro de las palabras.

 

 

OBJETIVOS DE NUESTRA PROPUESTA LUDILECTOGRAFICA

 

Ø      Que los niños vivan con alegría y entusiasmo la experiencia de su ingreso al mundo de la lectoescritura.

Ø      Que sean protagonistas activamente involucrados en su proceso de alfabetización.

Ø      Que la lectura y escritura cobren significado social y las perciban como instrumentos con los cuales poder hacer actividades importantes, placenteras e interesantes.

Ø      Que desarrollen las capacidades cognitivas imprescindibles para un acceso y tránsito sin dificultades por todo su proceso de alfabetización, favoreciendo un sentimiento de confianza en sus propias posibilidades de aprendizaje.

 

LUDILECTOGRAFO EN QUE CONSISTE NUESTRA PROPUESTA

Lectografía es una propuesta pedagógica de lectoescritura enmarcada en un enfoque psicolingüístico-cognitivo-constructivista   Integrada por un  equipo i lúdico-didácticos que integra una amplia secuencia de actividades y juegos organizados por niveles de complejidad.

 

Esta Orientada a favorecer, en el niño de cuarto grado de educación primaria en el Colegio las Palmas y a nivel Nacional e Internacional  el desarrollo de las capacidades cognitivas imprescindibles para el acceso, sin dificultades, al proceso de aprendizaje de la lectoescritura: conciencia fonológica del lenguaje, memoria, atención y habilidades viso-espaciales. 

 

Concebida con el propósito de brindar una opción que, conjugando juego y aprendizaje, aporte una vía de inicio y construcción del proceso de alfabetización, Pensada desde el compromiso pedagógico y desde la mirada del niño, combinando equilibradamente el valor didáctico y el valor estético, junto a contenidos significativos y modalidades de juego familiares a él.